^Rafael Tur Costa.
Se hace necesario, antes de desarrollar el contenido de la propuesta Blanc, intentar señalar la filosofía inspiradora del Ibiza Gran Hotel que, trascendiendo los formatos clásicos, alcanza los más modernos y sugerentes conceptos de espacio y vida. Es por ello, precisamente, que una de las piedras angulares sobre las que gira su exquisita oferta sea su colección de arte contemporáneo comisariada, de manera acertada, por la galería ABA Art.
Y es que desde ABA Art se planteó la idea de conseguir que el Ibiza Gran Hotel se consolidase como una experiencia artística singular, proponiéndose realizar una colección contemporánea donde los artistas desarrollan su obra siguiendo un itinerario conceptual que, interrelacionando los diferentes pisos del hotel, adopta los cinco temas que conforman la idea de la colección: mar, tierra, vida, aire y cielo. Una peculiar propuesta que no sólo ha unificado –dándoles coherencia- los criterios conceptuales y estéticos para la selección de las piezas, sino que también facilita su disfrute gracias al sutil camino que las une.
Es precisamente en este peculiar entorno en el que se presenta esta propuesta titulada Blanc, un proyecto colectivo de reconocidos artistas residentes en Ibiza –Carles Guasch, Gilbert Herreyns, Cis Lenaerts, Paco Romero y Rafael Tur Costa- que se encargan de ofrecer su particular visión de la esencia que caracteriza a la isla, sirviendo, además, para que el Ibiza Gran Hotel estreche lazos con la cultura del lugar que lo ha visto nacer y, también, para presentar la galería de arte contemporáneo concebida para este espacio.
Así que, partiendo del desarrollo conceptual de la colección del Ibiza Gran Hotel –mar, tierra, vida, aire y cielo- otros tres elementos diferentes, y completamente autóctonos, inspiran la propuesta Blanc: la sal, la cal, la luz y, uniéndolos, el blanco que todos ellos emanan. La sal, elemento consustancial a esta isla, se encarga de conectar mar, tierra y vida en un afortunado proceso físico que el hombre lleva tiempo aprovechando; la cal, que en la potente manufactura del ingenio local caracteriza esa arquitectura tradicional ibicenca tan revalorizada por las vanguardias y que, como un sutil nexo, une tierra y cielo configurando un sofisticado y ancestral espacio de vida; y por último su poderosa luz, blanca y mediterránea, que, desde el cielo pitiuso, da forma y color a una isla tan especial como esta.
Y es que desde ABA Art se planteó la idea de conseguir que el Ibiza Gran Hotel se consolidase como una experiencia artística singular, proponiéndose realizar una colección contemporánea donde los artistas desarrollan su obra siguiendo un itinerario conceptual que, interrelacionando los diferentes pisos del hotel, adopta los cinco temas que conforman la idea de la colección: mar, tierra, vida, aire y cielo. Una peculiar propuesta que no sólo ha unificado –dándoles coherencia- los criterios conceptuales y estéticos para la selección de las piezas, sino que también facilita su disfrute gracias al sutil camino que las une.
Es precisamente en este peculiar entorno en el que se presenta esta propuesta titulada Blanc, un proyecto colectivo de reconocidos artistas residentes en Ibiza –Carles Guasch, Gilbert Herreyns, Cis Lenaerts, Paco Romero y Rafael Tur Costa- que se encargan de ofrecer su particular visión de la esencia que caracteriza a la isla, sirviendo, además, para que el Ibiza Gran Hotel estreche lazos con la cultura del lugar que lo ha visto nacer y, también, para presentar la galería de arte contemporáneo concebida para este espacio.
Así que, partiendo del desarrollo conceptual de la colección del Ibiza Gran Hotel –mar, tierra, vida, aire y cielo- otros tres elementos diferentes, y completamente autóctonos, inspiran la propuesta Blanc: la sal, la cal, la luz y, uniéndolos, el blanco que todos ellos emanan. La sal, elemento consustancial a esta isla, se encarga de conectar mar, tierra y vida en un afortunado proceso físico que el hombre lleva tiempo aprovechando; la cal, que en la potente manufactura del ingenio local caracteriza esa arquitectura tradicional ibicenca tan revalorizada por las vanguardias y que, como un sutil nexo, une tierra y cielo configurando un sofisticado y ancestral espacio de vida; y por último su poderosa luz, blanca y mediterránea, que, desde el cielo pitiuso, da forma y color a una isla tan especial como esta.
